Hipócritas

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La imagen habla casi por si sola. Un ataud con unos señores y señoras de riguroso negro velando un cadaver, todo muy serio y oficial.  Y como ya has supuesto, el que esta dentro de la caja de madera finamente trabajada es el primer presidente de nuestra treintañera democrácia, un tal Adolfo Suarez. Su figura puede que a las nuevas generaciones no les suene mucho, pero para los que ya rozamos los 50 es alguién muy familiar y nos traen recuerdos de nuestra adolescencia y primera juventud. Su papel en la Transición de un sistema dictatorial a uno democrático fué, para algunos, fundamental. Para otros, en los que me incluyo, sus meritos han sido sobrevalorados y su caida fué celebrada por todo lo alto tanto por la izquierda como por la derecha de aquella época. Y muchos de los que brindaron con cava por su dimisión estaban en su funeral y encima hablando maravillas de su figura. Hipócritas.

Adolfo Suarez era un producto del tardofranquismo, un verdadero modelo del arribista de libro que supo aprovechar las oportunidades que le brindaba ser miembro de Falange. Asi fué gobernador civil de Soria y Director General de RTVE. Este último cargo fué el que le permitió acercarse al por entonces principe Juan Carlos. Suarez se dió cuenta enseguida del inmenso poder de la por aquel entonces relativamente joven televisión nacional sobre todo para ayudar a mejorar la mala imagén que tenía en aquellos tiempo la figura del futuro rey de España. El viejo dictador lo habia nombrado su sucesor y el principe lo aceptó sin dudarlo. Su figura era poco conocida y muy muy lejana para la mayoria de los españoles. Suarez les asignó al rey y su joven esposa un equipo de televisión permanente que se encargó de realizar un seguiento completo de sus actividades, viajes, etc. Fue el inició de la creación del mito del Juan Carlos campechano y cercano al pueblo. Algo totalmente falso pues el futuro monarca era una persona de trato dificil, sobre todo con los subordinados, acostumbrado a que nadie le llevase la contraria. Vamos un Borbón en toda regla.

Tras la muerte del dictador, el ya rey Juan Carlos I no olvidó los servicios prestados a su figura y nombra a Suarez como sucesor del anterior presidente del gobierno, el franquista convencido de Arias Navarro, en Julio de 1976. El desafio que se abre ante Adolfo Suarez no era nada sencillo, pues tenía que iniciar una voladura controlada de todo el sistema franquista. Está empezó a tomar forma con la aprobación de la Ley de Reforma Política mediante referéndum en Diciembre 1976. Luego fué desmontando todo el “aparato” politíco y sindical del régimen anterior, incluida la autodisolución de las cortes franquistas, el llamado Movimiento Nacional ( Falange ) siendo Suarez su último secretario general. Tambíen finiquitó la organización sindical vertical, el medio propio del franquismo para el control y dirección del trabajador tipo.

Y tal vez el cambio más radical realizado por Suarez antes del proceso preconstitucional, fué la legalización de los partidos políticos, salvo el Partido Comunista, que obtuvo su legalización posteriormente tras pactar Suarez con Carrillo,lider del PCE, ciertos aspectos, como por ejemplo aceptar la figura del rey y renunciar a la bandera repúblicana. Esto se produjo en la semana santa de 1977.

Con todo estos cambios llegamos a Junio de 1977 donde se producen las primeras eleciones verdaderamente democráticas desde 1936, ganando el conglomerado de fuerzas politicas variopintas que constituian la Unión de Centro Democrático, con un 34,8 % de los votos. Se iniciaba pues, la Asamblea Constituyente, encargada de redactar un texto constitucional democrático. Mientras los padres de la constitución discutian mil y un aspecto del texto, Suarez consiguió lo imposible, sentar en una misma mesa a los lideres de la derecha, izquierda y centro para pactar ciertos aspectos políticos, sociales y sindicales buscando garantizar una cierta calma en el país mientras se redactaba la carta magna. Son los llamados Pactos de la Moncloa en Octubre de 1978, puestos como ejemplo de unión en tiempos complicados. En ese mismo año 1978 se realizan de nuevo elecciones sindicales, con la victoria de CCOO, sindicato satelite del PCE. Finalmente, el texto constitucional es sometido a referendum el 8 de Diciembre de 1978 ganando el si con un aplastante 87 % de votos afirmativos.  En marzo de 1979 se celebran las segundas elecciones democráticas volviendo a ganar UCD con un 35,5 % de los votos. En abril de ese mismo año se celebrán las primeras elecciones municipales. Pactos postelectorales hacen que PSOE y PCE gobierne en las principales ciudades españolas, siendo esto un primer paso para la llegada del PSOE al poder, pero eso es otra historia.

Durante todo este periodo Adolfo Suarez tiene que soportar una situación económica muy mala, multitud de atentados sangrientos tanto de los nacionalistas vascos de ETA como de la extrema izquierda armada de grupos como el GRAPO. Al iniciarse la nueva decada de los 80s, Suarez soporta un moción de censura por parte del PSOE ( mayo 1980 ) y que no prospera por falta de los votos suficientes pero que erosionó mucho su figura. Suarez sufria ataques desde fuera y lo que era peor, desde dentro de su propio partido. La presión sobre él fue cada vez mayor, terminando con su dimisión, forzada, por mucho que él en su discurso de despedida afirmase que no lo hacia por presiones de nadie. Mentira, pues fué el propio monarca quién le dejo caer que sería mejor para el país que abandonase su cargo. Y eso fué lo que hizo el 29 de Enero de 1981. El clima en el país en ese año de 1981 era el famoso ruido de sables por los insistentes rumores de posibles acciones por parte del ejercito, buscando dar un golpe de timón que cambiase la situación. Y vaya si ocurrió, el ya lejano 23 de Febrero de 1981 se produjo el mal llamado intento de golpe de estado. Porque no fué tal, pero eso lo dejo para otro post sobre el tema. A nivel personal, el 24 febrero de 1981 ya afirmaba yo que no fué un golpe y que el monarca estaba en el ajo. Recuerdo que la gente me tachaba de loco iluminado pero pasados ya 33 años son muchos los especialistas que afirman que lo que yo decia años atras no era una locura si no una verdad incomoda.

Tras la salida de la politica de primera linea de Adolfo Suarez y la llegada al poder del PSOE, Suarez desaparece un tiempo, regresando con su proyecto centrista del Centro Democrático y Social ( CDS ) que pasó con más pena que gloria en las legislaturas del rodillo sociálista. Siendo su máximo número de diputados de 19 en las elecciones de 1986. En las de 1989 son ya solo 14 y tras el frácaso en las municipales y autonomicas de 1991 el fundador del partido, Adolfo Suarez, dimité otra vez. El fantasma de las luchas internas volvió a campar a sus anchas por el joven CDS y fué el canto de cisne del primer presidente de nuestra joven democrácia y su intento de reflotar el proyecto centrista que antes le llevó al poder.

¿ Y fué Suarez heroe o villano ?. Yo creo que ambas cosas. Le tocó un papel nada fácil en una españa en cambio radical, con un ejercito reticente a tanta modernidad, una izquierda hambrienta de poder, una derecha en proceso de reconversión democrática y que también queria volver al poder, de donde había sido expulsada. Golpeado por el terrorismo de ETA y GRAPO y en menor medida, pero que estaban allí, las presión de la extrema derecha ( recordar el asesinato de los Abogados Laboralistas de Atocha ). Sin olvidar la presión nacionalista que se intentó reconducir con la Constitución de 1978 y su injusto sistema autónomico contenido en el Titulo VIII, fracasando totalmente y que nos ha llevado a las posturas independentistas actuales por parte del nacionalismo vasco y sobre todo catalán. Su figura, ahora que ha muerto, ha vuelto a ser revisada a mejor por mucha gente, sobre todo por la incapacidad de pactar que tienen actualmente los dos grandes partidos, PP y PSOE en temas que afectan a todos y se ve con cierta nostalgia esa época poniendo como ejemplo los pactos de la moncloa. Lamentablemente la España de 2014 no es la españa de finales de los 70s y las soluciones que funcionaron entonces no tienen porque ser válidas ahora. El tiempo de los pactos es algo ya lejano.

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Un pensamiento en “Hipócritas

  1. Difícilmente se me ocurre mejor manera de hacer todo lo que hizo Suárez, y difícilmente se me ocurre mejor personaje para haberlo hecho (y ojo, que no lo hizo solo). Suárez tuvo que recorrer un pasillo lleno de huevos, obligado a pisarlos todos y a no romper ninguno, y sufriendo muchos empujones al final del pasillo, resbalando al final sobre sus propios huevos. Hasta se tuvo que comer una buena tortilla en forma de inside job en el 23 F, después de acabar empachado y haber dicho “Hasta aquí” y marcharse sin dejar mal a mucha gente, empezando por el campechano de los cojones.
    Su estilo de político que tiraba de imagen y de mensaje moderno seguramente tuvo el beneplácito de la CIA, que probablemente indicó al campechano que era necesario para el puesto alguien con un estilo muy americano, para que no hubiera ninguna duda de que lo que se iba a implantar en España era democracia de la necesaria, independientemente de lo que al final resultara. Siempre he creído que la cosa se fue de madre cuando Suárez ganó las primeras elecciones de la actual democracia, seguramente su papel debía haber terminado con aquellas elecciones, pero su arrollador carisma tomó vida propia y ocupó la silla de presidente más tiempo del que le habían requerido. El campechano le señaló la puerta por la que debía salir. Y seguramente el campechano fue el primero en alegrarse de que Suárez perdiera la memoria, para que así nadie pudiera rebatirle con propiedad sus embustes.
    La constitución que surgió de aquellos momentos convulsos creo que es la más adecuada que se podía hacer en aquel momento, aunque a día de hoy es totalmente caduca. Los nacionalismos no han perdido ni un ápice de fuerza, de hecho la han ganado. A fin de cuentas “ser español” no es más que un concepto artificial, una teorización, una entelequia compleja de sostener, e imposible de explicar con palabras y hechos sencillos, y que a muchos nos produce más vergüenza que orgullo. Seguramente Suárez buscaba una España de paz, en la que todos los españoles cedieran un poco para lograr progreso, unidad, proyección… pero la sombra del caudillo, y los nubarrones de viejas cuentas pendientes en la historia de nuestros territorios siempre ensombrecerán ese concepto, que ni tan siquiera los que reinaban hace siglos lo veían como algo realmente sostenible en el tiempo.

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