Primavera 2017

Esto es vergonzoso.

Casi dos años sin escribir ni una línea en este humilde Blog. Y la verdad es que más de una vez he pensado en escribir cosas, sobre todo durante el año que estuvimos con un gobierno en funciones pero no lo hice. Tal vez había que dejar distancia y ahora que ya hay gobierno, en minoría y del PP, es el momento justo para hablar de este tema y de otras cosas más.

Mi relación con la política es de amor-odio. Me gusta y a la vez me da en muchas ocasiones asco. Nunca he sido militante de partido político alguno y tuve años atrás una época de militante abstencionismo. Ahora soy otra vez votante pero de opciones minoritarias y perdedoras. Los mal llamados nuevos partidos, Podemos y Ciudadanos me siguen pareciendo más de lo mismo solo que envueltos en colores llamativos y con uso intenso de las redes sociales. Pero en su ADN son lo de siempre. Me aburren. 

Porque la política tradicional ha muerto. Todo lo maneja la economía y las diferencias entre las opciones políticas son de risa. Hay que buscar otra manera de hacer las cosas, y no vale con un rediseño del logo, como hizo el PP o recurrir a eslóganes llamativos pero vacíos, al estilo de Podemos o Ciudadanos.

Toda la terminología política es del siglo XIX y la mayoría de la gente no la entiende, incluidos los propios políticos profesionales. Son meros mantras que repiten una y otra vez.

El ejemplo sublime de este teatro del absurdo lo tenemos en las folclóricas campañas electorales. Hablan de sus cosas para los suyos en extraños aquelarres llamados mítines. Y lo cierto es que dan pena. Todo es falso… La gente, banderas, y por supuesto sus oradores. Que son meros loros repetidores de las consignas que les marcan los jefes de campaña y su legión de asesores. 

Y que decir de los mal llamados debates electorales. Son cualquier cosa menos debates. Nada es dejado al azar, todo esta preparado. Y es tremendamente aburrido. Porque los actores son malos, malos. Y el guión es flojo de narices.

¿ Y entonces, que alternativas tenemos?. Para mi, pocas, la verdad. Cada día que pasa creo menos en la democracia. Porque no me la creo. Así de simple. No es real, es una ficción, un mero control social. Las cartas están marcadas y solo las ven los de siempre, tu no……

Creo que va ser el momento de dejarlo. Pero prometo volver pronto.

Estáis avisados.


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Septiembre

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Esto va camino de ser una costumbre, pero casi siete meses sin escribir nada. Y es que las buenas costumbres se pierden enseguida y las malas no hay manera de quitársela de encima.

Y mira que casualidad, ya estamos en septiembre, el mes tradicional de vuelta a la rutina. Se terminan las vacaciones, los niños, por fin, vuelven al colegio y como novedad este año ha empezado en mi tierra, Valencia, con un tiempo lluvioso y revuelto que  hacía muchas lunas no veíamos por aquí. Y oye que no se está mal, después de soportar el Julio más caluroso desde que se tienen registros, hay es nada.

¿ Y como encaramos el inicio de curso?.  Pues digamos que con ganas de cambio pero sin pasarse que no estamos para piruetas.
En el plano particular mi hija Julia va ha empezar Primaria, todo un nuevo reto para mi niña de 6 años. Y no digamos para los papas, que se las verán con nuevos retos en especial los tan temidos deberes que tanto quebradero de cabeza producen tanto en los niños como en los adultos. Mi otro hijo Luis comienza su segundo año en educación infantil pues en nada nos cumple 4 años, quien lo diría.

A nivel personal me he propuesto ponerme en forma y para ello quiero retomar mi pasado ciclista y volver a rodar con mi querida bici de montaña y añadir al menú el ahora muy de moda running, vamos el salir a correr de toda la vida, el cual ya he catado un poco y oye no está mal. Ya iré contando las aventuras y desventuras de un runner novato. Palabra.

Lo del tema trabajo sigue mal, porque mi medio siglo a cuestas no ayuda precisamente. Hay que tirar de imaginación y paciencia para no volverse loco, pero vamos que apuntamos con dignidad.

Y eso es todo por ahora.

Saludos

2015 se escribe con la C de cambios.

Vaya, he mirado la fecha del último comentario y casi me da algo. Nueve meses de no escribir nada de nada, vamos  todo un señor embarazo de manual.
Y creo que voy a volver a contar aquí mis filias y fobias, eso sí, a mi manera.
Y este recién estrenado 2015 promete. Es un año electoral y con un nuevo equipo en la liga, con un nombre muy bien elegido: Podemos.
Con tan sólo un año de vida han conseguido refrescar el aburrido panorama político español. Por primera vez en más de 30 años el modelo bipartidista está en peligro.
La alternancia en el poder ya no es la única opción, mucha gente quiere cambios. Y este 2015 va ser el año.
El Podemos de 2014 y 2015 me trae recuerdos del PSOE de los inicios de los años ochenta antes de llegar al poder. Sus propuestas no son nuevas y suenan bien a los oídos de mucha gente harta de crisis, paro y corrupción.
Y esta última palabra, corrupción,  ha vuelto con fuerza. Pero no olvidemos que fue tan común como ahora en la última legislatura de Felipe González, justo antes de ganar la partida el inefable Aznar. Y quedó en el olvido en los años del boom económico. En años de supuesta abundancia nadie se preocupaba por esos pequeños  detalles.
Con la llegada de la maldita crisis el fantasma de la corrupción volvió de la ultratumba para aumentar más si cabe el cabreo de los pobres ciudadanos de a pie.

Pero el ciudadano actual tiene a su alcance una nueva arma en sus manos: Internet.
La red de redes ha sido el germen de una nueva forma de hacer política, más participativa y menos encorsetada. Ya no se hacen las masivas pegadas de carteles de hace unas décadas, ahora se gana o se pierde en las redes sociales que viven en la red.
Los partidos monolíticos se han quedado fuera de juego y sus intentos de subir a la ola digital son de risa. Sus líderes no entienden y mucho menos usan las herramientas digitales. Delegan en expertos que les hacen todo el trabajo…. Y así les va.
Por el contrario, las nuevas formaciones, como Podemos, Ciudadanos y Upyd  si que usan y muy bien el poder de las redes.
Con poca inversión sacan mayor rendimiento que las típicas campañas de prensa, radio y Tv.
No hay filtros y sus propuestas llegan directamente a los ciudadanos, que pueden criticar o proponer objeciones.
Suena bien, ¿ no?.
Tal vez demasiado bien pero mucho más interesante que lo que hemos soportado hasta ahora.
Hablar de política esta otra vez de moda, hay ganas de cambios. Lo que menos importa es quien gane si no que ya nada será igual que antes, lo quieran o no.

La agonía del ordenador tradicional

Su reinado se inició en los años 80 del siglo XX, permaneciendo intocable durante más de 30 años. Cambió de forma, pasó del verde al todo color. Y de ser mudo se transformó en todo un mago multimedia. Y la llegada de Internet le sentó de maravilla sobre todo cuando se generalizó la web.
Pero en los dos últimos años los números dicen que su reinado empieza a ser cuestionado por hijos bastardos que van recortando el territorio del Reino del Ordenador Personal Clásico.
Primero llegaron los Smartphone y casi a la vez las populares Tablets. Ambos gadgets tienen en común que son de tamaño pequeño y que van casi siempre con uno, bien en el bolsillo o con la funda al uso, en este último caso disponible en una gran variedad de formas y colores. Y para millones de personas es el sustituto ideal de su ordenador de sobremesa o incluso del portátil. Yo mismo he sufrido esa transformación. De usuario habitual de ordenador fijo y luego de portátil he pasado a dejarlos en segundo plano y he caído en la secta del smartphone ( en mi caso un Xperia Z) y de las sexys Tablets ( yo tengo un blanquito IPad Mini ). Y no creo que mire atrás. Porque soy más consumidor de contenidos e información que creador, pero incluso cuando, como ahora mismo, creo contenido lo hago con uno de estos dispositivos. Este texto lo escribo con mi Xperia z así a pelo, sin teclado externo, que tengo, ojo, pero que me resulta raro y lo dejó para cuando tengo que redactar algo largo y más complejo que este comentario.
Mi relación con ambos dispositivos es más estrecha que la que tenía con mis ordenadores tradicionales y en el caso del smartphone es el centro de mi día a día. Lo uso para todo y en cualquier momento…siempre disponible. Y aquí está su ventaja frente al ordenador tradicional. Su ubicuidad permite que cualquier lugar sea bueno para informarse, leer un libro, escuchar música o ver tu serie favorita mientras viajas en transporte público. Puedes ver tu correo electrónico, tu Facebook o usar Twitter. Las posibilidades son infinitas y cada persona lo adapta a sus gustos o necesidades.
Los creadores de contenidos profesionales tal vez no puedan prescindir de sus ordenadores de sobremesa o de sus portátiles pero son muchos menos que el usuario normal que tiene otras necesidades. Y las cifras de ventas confirman esa tendencia. Como ejemplo está Apple que vende mayoritariamente iPhone e Ipads y su línea de ordenadores tiene ventas mucho menores… de hay el porque hace unos años eliminó la palabra Computer de su marca, ahora ya simplemente llamada Apple.
¿ Has dado tu ya el salto adelante?
Cuenta tu experiencia. Así mejoramos todos.
Saludos

Luis

Presentación

Pues eso, que me presento. Soy uno de tantos millones de personas hartos de muchas cosas que pasan en el mundo en que vivimos. Y como una terapia voy a comentar los asuntos que me resultan molestos, las situaciones absurdas e anticuadas que todavía existen en pleno siglo XXI en este país. Y otras muchas cosas. Igual una semana hay varios comentarios porque la actualidad lo demanda como pueden ser sólo un triste apunte al mes. Como lo hago porque quiero no me meto presión. En fin veremos que tal me sale el experimento.