2015 se escribe con la C de cambios.

Vaya, he mirado la fecha del último comentario y casi me da algo. Nueve meses de no escribir nada de nada, vamos  todo un señor embarazo de manual.
Y creo que voy a volver a contar aquí mis filias y fobias, eso sí, a mi manera.
Y este recién estrenado 2015 promete. Es un año electoral y con un nuevo equipo en la liga, con un nombre muy bien elegido: Podemos.
Con tan sólo un año de vida han conseguido refrescar el aburrido panorama político español. Por primera vez en más de 30 años el modelo bipartidista está en peligro.
La alternancia en el poder ya no es la única opción, mucha gente quiere cambios. Y este 2015 va ser el año.
El Podemos de 2014 y 2015 me trae recuerdos del PSOE de los inicios de los años ochenta antes de llegar al poder. Sus propuestas no son nuevas y suenan bien a los oídos de mucha gente harta de crisis, paro y corrupción.
Y esta última palabra, corrupción,  ha vuelto con fuerza. Pero no olvidemos que fue tan común como ahora en la última legislatura de Felipe González, justo antes de ganar la partida el inefable Aznar. Y quedó en el olvido en los años del boom económico. En años de supuesta abundancia nadie se preocupaba por esos pequeños  detalles.
Con la llegada de la maldita crisis el fantasma de la corrupción volvió de la ultratumba para aumentar más si cabe el cabreo de los pobres ciudadanos de a pie.

Pero el ciudadano actual tiene a su alcance una nueva arma en sus manos: Internet.
La red de redes ha sido el germen de una nueva forma de hacer política, más participativa y menos encorsetada. Ya no se hacen las masivas pegadas de carteles de hace unas décadas, ahora se gana o se pierde en las redes sociales que viven en la red.
Los partidos monolíticos se han quedado fuera de juego y sus intentos de subir a la ola digital son de risa. Sus líderes no entienden y mucho menos usan las herramientas digitales. Delegan en expertos que les hacen todo el trabajo…. Y así les va.
Por el contrario, las nuevas formaciones, como Podemos, Ciudadanos y Upyd  si que usan y muy bien el poder de las redes.
Con poca inversión sacan mayor rendimiento que las típicas campañas de prensa, radio y Tv.
No hay filtros y sus propuestas llegan directamente a los ciudadanos, que pueden criticar o proponer objeciones.
Suena bien, ¿ no?.
Tal vez demasiado bien pero mucho más interesante que lo que hemos soportado hasta ahora.
Hablar de política esta otra vez de moda, hay ganas de cambios. Lo que menos importa es quien gane si no que ya nada será igual que antes, lo quieran o no.

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